¿Por qué tantos bebés y niños tienen insomnio infantil?

Para poder hablar de insomnio infantil primero nos debemos hacer una pregunta:

¿Cómo duermen los bebés sanos?

Pues no lo hacen como te han contado, eso seguro. Nos han contado una buena milonga con el tema del sueño, ¡ y mira que no trae tela esto !

El sueño infantil es evolutivo. De igual manera que no pedimos a un recién nacido que sepa montar en bici, tampoco deberíamos pedirle que duerma con un patrón de sueño adulto. Pero resulta que con el tema del sueño esto se nos olvida. Las familias nos pasamos meses (o años) persiguiendo el santo grial del descanso, creyendo que nos ha tocado el bebé que no sabe dormir. 

No te sientas mal si tú también crees que a tu bebé le pasa algo porque no es capaz de dormir en su cuna él sólo. Tu creencia es la creencia de la sociedad y está basada nada más y nada menos que en la evidencia científica

¡toma ya!

Voy a explicarte de dónde viene esta idea tan arraigada y a priori bien documentada.

 La pediatría “moderna” nace a principios del siglo XX en EEUU . Por aquel entonces el pediatra se convierte en el profesional de referencia que dicta qué tipo de cuidados tienen que dar las madres a sus bebés para ser individuos de provecho. Entre otras recomendaciones encontramos las siguientes:

  • Los bebés deben ser separados de sus madres nada más nacer para poder cuidarles cómo necesitan (calor + glucosa + protección) y mejorar su salud. Porque claro, el piel con piel no se inventará hasta el año 2010.
  • Alimentar con leche de fórmula cada 4 horas (cada 8 por las noches). Si el bebé llora por hambre “entretenerlo” con el chupete.
  • No coger en brazos a los bebés para consolarlos para que aprendan a hacerlo por ellos mismos. Las madres de aquel entonces con sus cuidados forjaban un carácter demasiado blando en los niños. La idea de una posible Guerra Mundial ya estaba en el aire, había que irse preparando (que las personas blanditas no interesan en tiempos difíciles…)
  • Los niños deben dormir protegidos en cunas, en habitaciones separadas de los padres desde el inicio.
  • Deben dormirse por sí mismos, sin ayuda, para que no tengan problemas de sueño en el futuro.
  • Si los bebés lloran, no se debe acudir a su llamada para que se conviertan en adultos fuertes y no dependientes.
Y con estas recomendaciones nacen los cuidados neonatales “modernos” y el nuevo estilo también “moderno” de crianza

Pues justamente en esa época se empieza a estudiar científicamente a los bebés.

Es justamente a esos bebés a los que la ciencia de la época observa y de los que toma datos. Definen así cuál es el estándar de sueño saludable en la infancia.

¿Alguien cree que esos bebés pueden presentar un comportamiento y unos patrones de sueño saludables?

¡ Y ahí está el truco !

Se ha descrito como estándar de sueño saludable el sueño de niños totalmente disociados. Niños con una arquitectura del sueño modificada por unos cuidados subóptimos. Niños que, me vais a permitir decirlo porque reviento, fueron niños que sufrieron el maltrato de sus madres coaccionadas por la ciencia.

Y fue entonces cuando nace la medicina del sueño y se describe el trastorno del sueño conocido como insomnio infantil por hábitos incorrectos.

Venga, va… Ya pasaron años. Eso ha tenido que cambiar. 

Pues sí, lo cierto es que desde principios del nuevo siglo, el estudio del sueño atrae a la ciencia. La tecnología ha avanzado lo suficiente para reportar más datos y poder hacer estudios más completos. Esto nos permite entender cada vez más las necesidades de los bebés, cómo evoluciona el sueño a lo largo de la infancia, qué funciones tiene cada fase del sueño, su relación con la salud, la inteligencia y el comportamiento diurno…

¿Pero sabes qué?

Hay una gran mayoría de la sociedad científica que se sigue basando en la ciencia del siglo pasado para hacer sus recomendaciones. Profesionales que siguen dando tratamiento del sueño infantil por hábitos incorrectos a las familias. De hecho, la nueva figura de “asesora del sueño” parece que ya es uno de los básicos de la crianza.

Y debemos plantarle cara, porque no es inocuo. Se está haciendo daño a los bebés y niños respaldado por una ciencia desactualizada. Una ciencia que extrae sus fundamentos de algo totalmente desfasado y que ya se ha demostrado que no se corresponde con la realidad.

Y no hablo desde el desconocimiento. Yo también soy madre. También sé lo agotador que puede resultar la falta de sueño durante años.

Pero soy consciente de que mis hijos no tienen la culpa de ser niños. Y por supuesto, no quiero causarles ningún daño a ellos para buscar mi propio descanso.

Tal vez lo que nos falta es información veraz, comprensión de los procesos de desarrollo de los bebés. Si pudiésemos recordar nuestra propia infancia… ¡que diferente sería todo!

Toda la familia sufre el “insomnio infantil”.

¿Por qué es fácil convencer a una familia de que su bebé tiene un problema de insomnio infantil?

Pues porque las familias cuando tienen un bebé en casa, toda la familia tiene un problema de sueño, porque los ritmos de un bebé difieren bastante de los ritmos de un adulto. Entonces es más fácil creer que el bebé tiene un problema que entender esta realidad y adaptarse a ella.

Hay palabras que como fisiopediatra especializada en neurociencia del sueño, como madre y como defensora de la infancia me hacen hervir la sangre: muletillas de sueño, la culpa es de la teta, no le estás haciendo un favor ayudándole a dormirse, tiene que aprender él solo, dale una “infusioncita” que es natural y no le hace mal, dale melatonina…

¡ YA BASTA !

Dejad de jugar con las familias y de hacer daño a los bebés. Estas recomendaciones ni son ciertas, ni son seguras!

Antes de hacer recomendaciones de este tipo, por favor, aprended sobre bebés.

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